¿En la pandemia me da más hambre?
- Yazmin Verduzco
- Sep 11, 2020
- 2 min read

Comer emocionalmente o el también llamado apetito emociogénico es el uso de los alimentos como forma de calmar el hambre, es "la búsqueda de placer y gratificación a través de la comida se da por un desencadenante emocional como la ansiedad, el aburrimiento, la soledad, la alegría o la tristeza". He observado que para muchos pacientes la comida es un elemento que tranquiliza y gratifica.
Quisimos indagar sobre cómo el factor de la pandemia afecta en este sentido del “apetito”, y realizamos una encuesta para analizar los hábitos alimenticios de las personas en la pandemia.
Encontramos que el 52% reportó comer por ansiedad, mientras que el 39% de los encuestados dice tener hábitos balanceados.
Asimismo, el 36% de las personas mejoraron hábitos alimenticios en el encierro, pero también encontramos que el 39% de los encuestados ha comido más y menos sano.
Es común que en momentos de cambio o de incertidumbre nuestro cuerpo responda a carencias internas, muchas veces comiendo. Pero recordemos que, en todo momento, lo único constante es el cambio, es algo que no podemos evitar y no sirve de nada preocuparnos.
Hacer consciencia y detectar este tipo de conductas compulsivas a través de la autoobservación, es el primer paso para encontrar soluciones, y esto siempre nos ayudará a construir hábitos positivos. También es importante aprender a diferenciar el hambre física del hambre emocional.
Es fundamental encontrar cuáles son las actividades que nos calman y nos bajan el nivel de ansiedad, cuáles son las cosas que suben nuestro nivel de consciencia.
En lo personal, he observado que tomar un té con stevia, meditar, hacer mindfulness o hacer ejercicio, son maneras efectivas de evitar la ansiedad.
Los invito a hacer consciencia para poder cumplir sus metas. Y recuerden que siempre estoy a sus órdenes.



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